Entrevista a San Poggio

Después de visitar Los Primeros Fríos, la muestra que San Poggio inauguró en el Centro Cultural Recoleta el 15 de junio pasado, caímos en la tentación verborrágica de desafiar la geometría silenciosa de sus imágenes.

En cada una de las pinturas romboidales se ven diferentes escenas fragmentarias y perturbadoras que, en la mirada del observador, pueden extenderse hasta el infinito. Al fondo de la sala está colgada la única pintura grande y rectangular, donde las repeticiones y sus variantes van formando una estructura más compleja, construyendo una lógica tan ficcional y perfecta como imposible, pero que, de alguna manera, se parece a la realidad.

GABRIELA SCHEVACH : Te quiero preguntar: en esta geometría, hay una lógica?

SAN POGGIO: Sí, hay unas historias que van naciendo a medida que voy haciendo la obra. Cuando incluyo algún personaje, después hago que se relacione con algún objeto. O bien ese personaje se repite y se relaciona con otro personaje, entonces lo repito en otra parte del cuadro. Como por ejemplo esto, que aparece varias veces, subiendo rocas, que también llevan el objeto que es casi como lo principal en la obra (muestra la roca roja), entonces se empiezan a relacionar en todo el cuadro. O estos personajes (señala los personajitos blancos) que están como custodiando, interactúan con otros objetos como los pajaritos o las flores.

GS: También hay como un contraste con el objeto que es el centro, la pantalla que está vacía y es plana.

SP: Sí, sí, en cuanto a la estructura, como que eso lo voy viendo también para ir acomodando los objetos y que también, en ese acomodar de objetos y personajes, se forme el misterio de la obra, que hace que el que lo ve se empiece a cuestionar cosas y crear una historia el espectador mismo.

GS: Tanto en esta pintura como en las otras yo veo como una relación con la tierra que también que es informe y contrasta con la geometría tan fuerte del resto del cuadro.

SP: Sí, hay una cuestión de contraposición entre lo arquitectónico duro, geométrico y lo que es lo más orgánico: la tierra, las plantas, los personajes, la carne (señala el cuadro). Esto que es como la carne, que salen vísceras, también se parece a la piedra. Como que las multitudes, que son carne también, son como las plantas, son como los escalones, son como apiñamientos de cosas. O los ladrillos (muestra los ladrillos)… Hay como esa oposición con la geometría.

GS: Y también con el fuego, no?, que no se ve directamente, pero está el humo.

SP: Sí, el fuego que ya se apagó.
Una cosa que no incluí, que en las anteriores pinturas venía incluyendo mucho, es el tema del agua. Acá no hay agua, es todo seco. Incluso está la aparición del fuego, que no está explícitamente, están los restos. Pero la cuestión del agua no está.

GS: Y el cielo aparece sólo pintado.

SP: Sí, es como que abre una gran ficción de la naturaleza. Y sí, las plantas están como encasilladas en balcones, no es algo que crezca como si fuera naturaleza en sí, sino que es como que está puesto, los personajes están haciendo determinadas cosas, está como todo muy programado, más que librado al azar, si bien hay indicios de eso, como que cada uno tiene su función.

GS: También se ve en esta parte que hay como espectadores que miran, están todas las estructuras de la mirada de alguna forma presentes.

SP: Sí, se van superponiendo, se va repitiendo la escena, pero con distinto nivel de observación. Acá, podría haber alguien atrás, la chica esta, que está presente en esto, después, estos que están presente en esto y se repiten varios personajes. Después, estos que están presentes en esto que es como algo más caótico.

GS: Y, a su vez, esto, es una especie de escenario mirado desde acá y esto también es una especie de escenario, pero mezclado con la tierra, donde se supone que hay naturaleza.

SP: Y allá, esa estructura se repite, con esos cuatro nichos que se repiten acá, pero con otra disposición. Separada acá para acumular algo que está, para acomodar las piedras.

GS: Esta especie de mundillo, sería fácil preguntarte de dónde viene.

SP: Y yo tomo todo lo que he absorbido en mi vida, lo que he vivido personalmente, que he leído, que he visto en televisión, cine, literatura, todo lo que he consumido durante la vida lo vuelco. A medida que voy haciendo la obra me acuerdo de tal cosa y lo voy poniendo, lo relaciono con lo que voy haciendo en ese momento. Hay relaciones con un montón de cosas que se podría hacer un enlace con otras obras. Prefiero que sea finalmente una obra por sí sola, que no dependa de lecturas de otros textos o de otros objetos culturales. Y que el espectador no tenga que tener todo ese conocimiento, sino que pueda inventar la historia por sí mismo, que no tenga que tener todo ese conocimiento, sin necesidad de saber que tal cosa viene de tal lado, etc.

GS: Cuando veía toda esta serie pensaba que el formato romboidal no puede ser reproducido por una cámara, se me ocurría que quizás tiene que ver con una forma específica de la pintura.

SP: La cuestión de los objetos siempre me interesó mucho. Me interesan mucho también los libros incunables y todo lo que es las obras medievales, que tienen algunos formatos con rombos. Y me interesa el objeto por sí mismo, que sea una pintura, que sea un objeto. Pero también es por otras cuestiones, que tenga como más dinámica, que no sea como encuadrado, quieto. Un rombo tiene como más dinámica.

GS: Siendo un rombo también hay como una continuidad.

SP: Ah, sí. En muchas doy como indicios de que continúa todo. Incluso acá puede ser una fila interminable.

GS: Y da la sensación de que son situaciones de las que uno está viendo un fragmento, que no explica mucho lo que pasa.

SP: En esta, en las (pinturas) chicas, excepto en dos, no hay público. En la grande hay público. Son todas como escenas, que son como parte de otro gran espectáculo.

GS: Y acá los huesos tienen que ver con lo que me decías de la carne, como lo informe, como algo fuera de control dentro de lo arquitectónico?

SP: Sí, puede ser eso. Yo medio que había pensado los huesos como algo, el demonio, o los restos de algo que no es necesariamente divertido. Es más bien misterioso y macabro. Tiene también que ver con lo geométrico.

GS: Tengo entendido que tu primera muestra la hiciste a los 15 años.

SP: Ah, sí. En una biblioteca de barrio en La Plata. Después, yo iba al Bachillerato de Bellas Artes en La Plata, después seguí en la facultad y seguí haciendo muestras, algunas individuales, (otras) colectivas. En marzo mostré en Jardín Oculto, que es la galería con la que trabajo y antes hubo otras también individuales el (Centro Cultural) Borges, en Jardín Oculto, otra, en el MACLA, el museo de arte de La Plata.

GS: Contá un poco de los libros que hiciste, que, por lo que vi, tienen que ver con esto que decías, de que te gustan los incunables.

SP: Ah, lo de los libros es una serie que empecé en el 2003, que eran falsos libros, que hacía la tapa y por ahí alguna página suelta y mostré todo junto como si fuera una colección de libros de alguna especie de sociedad o cultura inexistente. Después puse todo eso junto en una gran serie que se llama Antropología Ficción. Le siguieron unas cajas de videocassette, de VHS, que eran películas falsas y después una serie de envases de productos, packaging, que también eran productos falsos. Estaba el envase con todas las instrucciones y eso fue una gran serie que hice: en el 2003-2004, los libros; 2005, las cajas de video y en el 2007-2008, lo de los packaging y quedó ahí como una serie abierta, todavía para hacer otras cosas.

GS: Que tiene que ver con esta especie de ciencia ficción totalmente lógica y paradójica.

SP: Sí, lo que había planteado al principio con los libros era la cuestión de que los libros se toman como algo que dice la verdad. Casi el único respaldo de decir algo verdadero es “lo leí en un libro… o “lo busqué en una biblioteca. Y cuestionar un poco eso, que los libros podían decir cualquier cosa en realidad y qué era verdad y qué no, cuál era la realidad, muchas preguntas (risas).

GS: Y cuál es tu relación personal con los libros o con la literatura?

SP: Leo mucho, sí. Me gusta el libro como objeto. Leo siempre, tengo bastantes libros y me interesa el libro como objeto. Me gusta. También me gustan un montón de objetos más Adornos, por ahí totalmente inútiles. Muñequitos, adornos, no sé, floreros, cualquier cosa. Hay objetos que me gustan mucho, de verlos y por ahí encontrar cosas descabelladas en quien lo hizo (risas).

El blog de San Poggio: sanpoggio.blogspot.com