Arrebatos de experimentación cinéfila

Del éxtasis al arrebato, ciclo de cine experimental español desde la década de los 50 hasta la actualidad, se proyecta en pantalla grande y se complementa con edición de un catálogo en forma de DVD con libreto. Después de itinerar por el Anthology Film Archives de Nueva York y el Museo Jeu de Paume en París, este grupo de películas aterriza en Buenos Aires y se puede ver esta semana.

La retrospectiva comenzó ayer en la Sala Lugones del Teatro San Martín y abarca 44 títulos del cine de vanguardia español. Empezó con una obra de José Val del Omar, Fuego en Castilla, que sólo se mostró en Argentina en el marco de la muestra Plano, peso, punto y medida, curada por Mariano Mayer en la Universidad Torcuato Di Tella. Llega a abarcar producciones actuales de las jóvenes generaciones como David Domingo, Oriol Sánchez o Laida Lertxundi, pasando por la obra de Pere Portabella, Carles Santos, Javier Aguirre, Eugeni Bonet, José Antonio Sistiaga e Iván Zulueta.
Organizadas de manera transversal y no necesariamente cronológica, las distintas sesiones del ciclo fomentan un diálogo entre las obras clásicas y las más recientes.

El ciclo reúne “un tipo de cine importante pero muy desconocido”, asegura el curador Antoni Pinent, refiriéndose tanto a España, como al resto del mundo. Las obras tuvieron que ser rescatadas “de los archivos de las filmotecas o incluso de las propias casas de los autores”. Así es como la actual exhibición resulta de una investigación rigurosa y exhaustiva que incluye una fase de documentación y catalogación de más de un millar de títulos, además de “labores de restauración, transfer digital o tiraje de copias nuevas”.

José Val del Omar, Fuego en Castilla, 1959

Ayer abrió con una sesión inaugural donde se proyectó Fuego en Castilla. La obra de José Val del Omar estuvo acompañada por cortometrajes del arquitecto Gabriel Blanco, representado aquí con un documental que muestra los quehaceres del ciudadano español en una jornada cualquiera de domingo en la periferia urbana; los artistas multidisciplinares Benet Rossell y Antoni Miralda, que proponen un itinerario por la iconografía bélica; y José Luis Guerin, que realizó esta pieza corta con ciertas reminiscencias del hoy llamado cine-ensayo. Cerró la sesión un documental de Virginia García del Pino sobre la identidad laboral de quienes ejercen profesiones relacionadas con la muerte, la suciedad o el sexo.

La retrospectiva continúa con la presentación de una serie de piezas realizadas en súper 8, un formato nacido en el año 1965 cuyo uso sigue vigente hoy en día, y otras pertenecientes al subgénero del found footage o cine de metraje encontrado/apropiado. Algunas de las obras reúnen las dos características, como For/Against, de Eugènia Balcellso Súper 8 de David Domingo. En este programa se establece un diálogo entre cineastas de diferentes generaciones: los que formaron parte de ese intento de vanguardia en el campo del cine experimental centrada en Barcelona, Madrid y Valencia durante la década de los ’70 –con Eugeni Bonet, Juan Bufill, Manuel Huerga y Eugènia Balcells a la cabeza– y la nueva hornada surgida desde finales de los ’90 hasta la actualidad.

Exp. 1 / II, Joaquim Puigvert, 1958-59

Mañana el ciclo se concentra en la experimentación formal con animación, ritmo, luz y color. Abarca períodos muy diferentes de la historia de cine en España, si bien todas las piezas tienen el común denominador de la experimentación en el campo de la animación, cubriendo el amplio espectro que va desde la pura abstracción hasta la narración. Las técnicas empleadas y los resultados son igualmente dispares: estudios clásicos sobre la correspondencia entre color y música (Javier Aguirre, Josep Mestres, Ton Sirera), el cine sin cámara (Joaquim Puigvert, Jordi Artigas, Eugenio Granell), el stop motion (Fermí Marimón, Marcel Pié Barba), el trazo como esbozo (Frederic Amat, Izebene Oñederra, Uan Pablo Etcheverry), la animación de collage-recortables (Isabel Herguera) y la animación de arena sobre cristal (Begoña Vicario).

En la sesión del viernes, desaparece completamente la representación figurativa. …ere erera baleibu izik subua aruaren…, un conjunto de palabras sin ningún significado, da título al primer largometraje en la historia del cine español –y el único hasta el momento– pintado íntegramente con la técnica de la animación sin cámara. José Antonio Sistiaga emplea el celuloide de 35mm a modo de lienzo en blanco –transparente, para ser más precisos–, aplicando directamente la pintura sobre la película con diferentes técnicas. Realizada a lo largo de 17 meses, carente de elementos figurativos y de acompañamiento sonoro, el resultado es una pieza indescriptible con la palabra, hecha para ser contemplada idealmente en su formato cinematográfico. En suma, un placer sin igual para la vista.

El sábado se realiza la última de las sesiones colectivas. Pretende reflejar la esencia del cine en sus diferentes vertientes, desde la reflexión sobre el propio medio o el ensayo meta-cinematográfico (Laida Lertxundi, Elías León Siminiani, Lluis Rivera, Gonzalo de Pedro) hasta la pantalla en blanco (Blanca Casas Brullet), pasando por los contactos con otras artes como la danza (Joan Marimón y Jesús Ramos), la performance (Carles Santos), la fotografía (Isaki Lacuesta, Jorge Cosmen) o la poesía cinematografiada (Antoni Padrós). Se trata de un conjunto de tentativas que dan muestra de las diferentes ramas de las que está constituido el gran árbol que es el cinematógrafo.

Iván Zulueta, Arrebato, 1980

El ciclo se cierra el domingo con la obra cumbre de la filmografía de Iván Zulueta, film de culto dentro de la cinematografía española. Su autor logra aunar aquí muchas de las técnicas que había puesto en práctica en piezas cortas anteriores como A Mal Gam A,Frank Stein o Kinkón, realizadas en súper 8, y aglutina una serie de temas que le venían obsesionando desde su infancia. Largometraje hipnótico donde los haya, cargado de un cierto misticismo y susceptible de múltiples lecturas, Arrebato, una indiscutible obra maestra realizada en 1980 y protagonizada por Eusebio Poncela y Cecilia Roth. Gonzalo De Pedro en la edición española de Cahiers du Cinéma destaca: “Que su película (ahora) más celebrada, Arrebato, terminara con la cámara de súper-8 vampirizando a su dueño, y que tras filmar esa película, Iván Zulueta no volviera a rodar ni una sola imagen más, recluyéndose, desapareciendo del mundo, es la conciencia sobre la que se sostienen todos los textos que pretenden reivindicar la figura de Zulueta como el gran maldito de nuestro cine…”

Del Éxtasis al Arrebato
Sala Lugones

Corrientes 1530, Buenos Aires, Argentina

Hasta el 28 de agosto
Programa completo acá

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